La Bibliofilia es una pasión | EGERIA

La Bibliofilia es una pasión

La Bibliofilia es el sentimiento de amor y afición al libro, especialmente a un determinado tipo según los requisitos exigidos por el bibliófilo en cuestión.

Ya desde sus orígenes el libro, que es la Memoria de la Humanidad, fue símbolo de sabiduría y poder. Incluso las personas que habitualmente no leen miran al libro con respeto y lo tratan como objeto digno de ser conservado, sentimiento en el que también entran consideraciones de índole religiosa venidas desde la noche de los tiempos. Recordemos cómo en el Antiguo Egipto el objeto que no podía faltar en el ajuar funerario del difunto era el llamado Libro de los Muertos, como guía imprescindible para llegar al más allá-. Las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, islamismo y judaísmo) están basadas en el contenido de un libro: La Biblia, para nosotros el Libro por antonomasia, y que una de las más habituales representaciones de Cristo en Majestad (El Pantocrátor) generalmente presenta la imagen de Jesús acompañada de un libro, sostenido en su mano izquierda, mientras con la derecha bendice urbi et orbi. También conocemos el enorme dolor y desesperación de los tlamatini, "sabedores de cosas", y amoxhuaque o "poseedores de códices" aztecas cuando vieron cómo sus libros eran inmisericordemente arrojados al fuego por los conquistadores creyéndolos "cosas del demonio". Conscientes de que "con la tinta negra y roja" de sus libros sagrados se destruía la historia de su pasado, muchos tlamatini prefirieron morir abrasados con ellos.

El hombre, gregario por naturaleza, además de buscar la compañía de sus congéneres también busca la del libro, uno de sus más maravillosos inventos y el objeto más digno de amor que existe por lo que supone y representa. Los libros, especialmente los bellos, nos han fascinado desde la Antigüedad, y su posesión siempre ha señalado el nivel de cultura y poder del monarca, monasterio, clérigo, magnate, o simplemente su dueño. Pero el libro, entendido como ser-objeto, es a su vez el más social de todos ellos puesto que además de buscar la sociedad con el hombre, también busca la de otros compañeros. ¿En algún lugar u ocasión han visto un libro solo? Observen. Siempre habrá pocos o muchos, o tal vez ninguno, pero nunca uno en soledad. El libro es un ser esencialmente social.

De ese estar en sociedad surgieron las grandes bibliotecas, de cuya existencia tenemos constancia desde los tiempos más remotos. Sin embargo, aunque poderoso en su contenido, el libro es sumamente débil y frágil en su continente, siendo presa fácil de todo tipo de catástrofes y accidentes, ya sean fortuitos o provocados.

La destrucción de las grandes bibliotecas de la Antigüedad ha supuesto una pérdida incalculable para la Humanidad. Son muchos los misterios que se podrían resolver si éstas aún existieran. Sabemos que entre otras muchas obras, en la antigua Biblioteca de Alejandría había una Historia del Mundo en tres volúmenes, hoy perdida, de un sacerdote babilonio llamado Beroso (siglo III a.C.); el primero de ellos trataba desde la Creación hasta el Diluvio, periodo al que atribuyó una duración de 432.000 años, cien veces más que la cronología del Antiguo Testamento. Entre los escasos fragmentos que han llegado hasta nosotros de aquella excepcional Biblioteca está una obra del astrónomo Aristarco de Samos en la que sostenía que la Tierra es uno de los planetas, que el Sol orbita como ellos y que las estrellas están a enorme distancia de nosotros. Conclusiones totalmente correctas, pero hubimos de esperar casi 2000 años para redescubrirlas.