El Bibliofilo
Bibliófilo es todo aquél que tiene una biblioteca temática
o una colección con uno o varios hilos conductores
que la distinguen de los demás.
En cualquier círculo mínimamente culto el aprecio al libro trasciende lo material para entrar en la consideración de otros valores añadidos: el reconocimiento del autor, su aportación al tema que trata, lo cuidado de su realización, el escaso número de ejemplares en circulación, la veneración por su antigüedad (si la tiene), el valor emotivo o sentimental, etc., pero, además del valor de su contenido, el libro debe llevar aunado un valor estético que, en conjunto, lo acredita como obra de arte. El bibliófilo siempre busca la excelencia. Todo bibliófilo debe tener, además, nociones sobre el libro y su historia, teniendo en cuenta que cada bibliófilo posee una sensibilidad diferente para formar su colección. Sólo a título informativo señalamos que se han llegado a contabilizar hasta 3.000 diferentes especialidades bibliofílicas: manuscritos, impresos, obra gráfica (grabado en dulce, litografía, xilografía, serigrafía), temática o por materias, autores, etc. Pero ser “bibliófilo” es un sentimiento, y sólo uno mismo puede concederse ese status. Ahora bien, para poder evaluar la calidad de un libro es indudable que se ha de conocer cuáles son los valores básicos que éste debe poseer para juzgar hasta qué punto se han conseguido. Toda obra para o de bibliófilo debe cumplimentar los siguientes requisitos: Aunque no existen fórmulas válidas para obtener una obra de arte, puesto que como sabemos la excelencia de las partes no garantiza necesariamente la perfección del todo, sí es de esperar un resultado final con armonía, personalidad y carácter.
